“La muerte como final de tiempo que se vive sólo puede causar pavor a quien no sabe llenar el tiempo que le es dado a vivir.”
Generalmente el hombre teme por lo que no conoce, lo que no ve. La muerte al ser algo que si o si llega nos causa cierto temor y no nos deja vivir dando pie a una angustia que nos carcome día a día quitándonos el sentido real de nuestra existencia, sin permitir que vivamos cada momento como él ultimo de nuestras vidas.
El ser humano pasa una vida entera aprendiendo del mundo, buscando lo “mejor” para él, se inserta en una sociedad que le entrega tanto valores como miedos y restricciones, así avanzan sus años y llega al punto en el que debe decidir que hacer con las herramientas obtenidas, eh aquí cuando comienza su vacío existencial, ya sea en el colegio en la universidad en el trabajo o en el desempeño como jefe de hogar. Hoy nuestro mundo avanza a mil por hora y nosotros no nos detenemos a mirar el tiempo, avanzamos tan fugaz como él, y creemos que así podremos disfrutar mas, luchamos por el poder pero dejamos de lado la felicidad el sentir, llegamos a un punto en el que ya nada nos causa admiración y buscamos algo mas allá algo que le de sentido a las cosas, nos perdemos en un mundo que no es para nosotros. Buscamos respuestas donde no las hay y luchamos por salir adelante sin saber adonde queremos llegar.
A veces es bueno detenernos a pensar un poco y ver que es lo que realmente nos falta. Buscar el problema real para poderlo solucionar.
...Pero ¿Qué pasa cuando a pesar de tener una familia bien constituida, un trabajo estable y de nuestro agrado y nuestras habilidades responden como queremos, no sentimos lo mismo que antes?, ¿Qué ocurre cuando nuestro mundo no tiene el valor de antes?
Nos vamos a un abismo y llegamos a una etapa en la que cada cosa y/o persona que pasa por nuestra retina es objeto de análisis. Entramos a vivir una crisis existencial y hasta vocacional, no sabemos porque ni como hemos llegado aquí, lo cierto es que ya no nos levantamos igual que antes, ni el estudio ni los amigos causan gran sensación en nuestras vidas y peor aun la persona con la que decidimos pasar el resto de nuestra vida no causa gran conmoción en nuestro diario vivir.
¿Qué ocurrió? Hay un vacío y es deber de cada uno descubrir porque llegamos a este análisis. Lo único real es que así como llegamos a él sin darnos cuenta, sin darle mayor importancia que la que se merecen, un día las cosas llegan a cambiar... un día cualquiera el sol nos da un ánimo distinto. Él reírnos de nada nos regala energía adicional, o sea el disfrutar de detalles nos ayudan a lidiar con la rutina diaria, nos vuelven a nuestra niñez donde todo es maravilloso, donde no tenemos preocupaciones económicas ni tenemos que luchar con una competencia en la que nos hemos incluido a medida que vamos madurando”.
Nos alejamos por unos instantes de la rutina, de ese mundo en el que lo más importante es “avanzar” hacemos mil cosas a la vez, pero al fin y al cabo no sabemos que hemos hecho, solo nos alegramos porque alguien mas lo ah reconocido, y nosotros estamos ahí como estatuas quietas decorando un mundo que gira sin parar.
Eh ahí el poder del ser humano la habilidad de cambiar las cosas y poder decidir que le afecta y que no, ver las soluciones y no optar por las pastillas y sustancias o actividades que solo pausan el problema que tenemos, eh ahí nuestra capacidad de poder entender el porque pasan las cosas, la razón de porque estamos en este mundo y de enfrentar los problemas, no de escondernos y sufrir con un miedo eterno a las cosas que aun no sabemos como son – es cierto que el mayor miedo del hombre es a lo desconocido- por eso tememos tanto a la muerte, porque aun no sabemos como reaccionar.
¡¡Otro error!! Tratar de planificar todo lo que vivimos, por eso nuestros círculos viciosos y nuestras crisis, “algo se ah descompensado, algo esta fuera de lugar, hay que arreglarlo...” pastillas terapias etc. cosas que mas que darnos a veces una pauta para solucionar individualmente nuestro problema fomentan nuestra “flojera” de querer que alguien mas solucione –y de forma rápida- nuestro enredo existencial para seguir con nuestra rutina.
Pero sin nuestra voluntad jamás podremos arreglar lo que pasa. ¿A que me refiero? A que sólo nosotros sabemos el sentido de nuestra vida o mejor dicho nosotros sabemos que es lo que hace que perdamos el sentido. Nuestro gran afán de mantener el equilibrio para que no caigamos en descompensaciones que afecten nuestra tan cuadrada vida. Difícil de decidir que es lo mejor si mantener una rutina guiarnos por lo convencional y conformarnos con tal situación hasta que de alguna u otra manera la burbuja explote y por algún lado busquemos escapar y conocer algo mas, un amante quizás, una compra compulsiva, un viaje fugaz. Algo que nos brinde adrenalina al cuerpo y nos haga sentir vivas nuevamente o buscar algo diferente algo que nos haga vivir sin “crisis” ni “ataques”. Vivir como niños felices dedicándole el tiempo justo y a lo necesario, sin darle mayor importancia a los problemas, aprendiendo a vivir con ellos y a solucionarlos, fijándonos en detalles que arreglen el sentido de las cosas y aprovechando al máximo el día a día.
Viviendo de amor sin reproches sin miedos ni restricciones. Disfrutando de la adrenalina de las risas de las amistades de esas cosas que son parte solo de humanos, seguir instintos y no temer a equivocarnos a hacer el ridículo alguna vez sin miedo a crecer a aprender, sin vergüenza de llorar por amar, sin ese dolor que mata, sino con ese querer que proteja con la madurez necesaria para entender la partida de un ser querido sin aferrarnos a que ya no está.
Aprender que vivimos en un mundo que gira, que esta lleno de idas y vueltas, y que el dolor nos ayuda a ver cuan lindas son otras cosas. Crecemos en un equilibrio y debemos entenderlo. Saber que la muerte es un paso más que solo nos muestra la grandeza Divina y nos enseña que hay algo mas allá de lo terrenal, que por razones que solo el corazón y el alma entienden a unos les toca primero que a otros, con estos detalles le damos un sentido a nuestra vida, aprendemos a disfrutar, a ver que el mañana no existe, a que el momento para avanzar es “hoy” y que cada uno tiene un sentido diferente en este lugar.
martes, noviembre 28, 2006
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
1 comentario:
hermosas palabras, para tan complicado tema, vivimos para morir solo eso puedo sintetizar.
Publicar un comentario